PARÍS/LISBOA.- El "movimiento de los indignados", de los españoles que reclaman una democracia real y una mejor distribución de la riqueza, se está convirtiendo en una "primavera europea" que también llegó a Francia y a Portugal, y tuvo episodios aislados en Berlín, Londres y Roma.
"Nos movilizamos para seguir su ejemplo y para defender nuestra dignidad", afirmó el francés Benjamin Ball, integrante de Les désobeissants (Los desobedientes), que marchará en Nantes, Rennes, París, Clermont Ferrand, Burdeos, Bayona y Perpiñán, entre otras ciudades. La apuesta de fondo es que el grueso de manifestantes confluya el domingo en la plaza de la Bastilla.
"Esperamos una redefinición de las reglas democráticas, la convocatoria de una asamblea constituyente y una distribución de la riqueza, porque vivimos en la precariedad", agregó Ball.
La precariedad, el desempleo, la carestía de la vida, los planes de austeridad impuestos a los ciudadanos, los recortes salariales y la falta de representatividad de los principales partidos son algunos de los factores que desembocaron en protestas pacíficas a semejanza de la "primavera árabe", aunque sin el contexto de regímenes autoritarios.
"En Portugal, la mitad de la población activa está desocupada o con un empleo precario", sostuvo Joao Labrincha, frustrado de estar desempleado y depender de sus padres a los 28 años.
Los rebeldes portugueses son solidarios con la protesta española, y se reúnen cada viernes en la plaza del Rossio, en pleno corazón de Lisboa, en una asamblea popular. "La revolución está aquí y te necesita" y "La vida no es el dinero, queremos un cambio", se lee en algunas pancartas desplegadas en el lugar.
"España, Portugal, Grecia e Irlanda sufren de lleno las políticas antisociales de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional aplicadas en ausencia de un debate democrático", planteó, por su parte, la ONG francesa Attac, que reclama cambios económicos globales. (AFP)